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Trump y la Política de Demonización

De un día a otro el Presidente de EE.UU, Donald Trump pasa de demonio a demonizador.  La mayoría de los estadounidenses considera que Trump hizo algo ilegal o contrario a la ética en su relación con Rusia. El 31 por ciento opina que su relación con ese país durante la campaña electoral es una violación a la ley, en tanto que el 29 por ciento dice que es legal pero contrario a la ética. Por otra parte la mayor parte de las personas dijeron estar  “muy preocupados” por la relación que existe entre el presidente Trump y el Gobierno de Rusia, ya que bajo su punto de vista esto puede poner en riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos. Al estar bajo dicha investigaciónque le demoniza, se le hace urgente a Trump buscar la forma de desviar la atención. Cuando nada de lo intentado le funcionó, se enfocó en la relación EE.UU y  Cuba iniciada por Barack Obama, el otro diablo.


Demonizar es una técnica retórica e ideológica que usan los políticos para presentar a sus enemigos como radicalmente malos y nocivos. La idea es usar el miedo innato que le tenemos al diablo para manipular posiciones políticas. Por lo tanto, en el proceso de demonización se utiliza la influencia y el poder político para estimular una reacción de descrédito que elimine las restricciones morales o legales para actuar en contra de la persona o grupo demonizado. Al final, el demonizador termina demonizado.


El procedimiento es muy antiguo y han recurrido a él  frecuentemente historiadores poco imparciales asociados al poder, tengan la ideología que tengan. El cronista real  Pero Mexía escribe sobre el levantamiento contra Carlos V:
“Dos años y medio había, y aun no cabales, que el Emperador había venido a estos reinos y gobernándolos por su persona y presencia, y los tenía en mucha tranquilidad, paz e justicia, cuando el demonio, sembrador de cizañas, comenzó a alterar los pensamientos e voluntades de algunos pueblos y gentes; de tal manera que se levantaron después tempestades y alborotos y sediciones...”


En las últimas elecciones en Estados Unidos la demonización del enemigo funcionó de maravilla. Votar por un demócrata era votar en contra de la vida (a favor del aborto), en contra de la institucionalidad del matrimonio (a favor de los matrimonios o uniones de personas del mismo sexo), en contra del uso de la ciencia para alterar los designios de Dios (a favor de la investigación de ramificaciones celulares). Además votar por un personaje de las estructuras políticas de poder en Washington era votar por lo mismo que tenía desilusionado al votante.


En fin votar por Donald Trump era votar por un “no político tradicional” que quería poner “América primero”. Si podía ser un buen presidente o no, era irrelevante. Por otro lado votar por la demócrata Hillary Clinton era exactamente lo opuesto y por lo tanto el equivalente a votar por el demonio. Una vez que Trump fue electo presidente los opositores de diferentes bandos se han concentrado en la demonización de Trump.  Sin embargo, para que la demonización sea exitosa, se necesita asegurar una desinformación efectiva..


De ahí que, para desviar la atención,Trump se monta en el avión presidencial en un histórico viaje a Israel, a visitar al Papa Francisco en el Vaticano y a redefinir el cambio climático como “una amenaza inventada por los chinos” y cuestionar a la Unión Europea. En dicho viaje dejó prácticamente establecido que el mundo existen dos bandos: el de los buenos que están con él y el de los malos que están contra él y por lo tanto al lado de los demonios.

 

El problema fue que las cosas le salieron al revés y su popularidad bajó todavía más. Con dicho bajón en su popularidad y sobre todo ante las posibilidades reales de una impugnación, el polémico mandatario norteamericano quedo claro quenecesita del apoyo de los republicanos que se le habían ido.


Por eso fue a Miami y en La Pequeña Habana se tiró su discurso sumatorio lanzando una nueva campaña de desinformación  que explota la memoria selectiva de las personas y se asegura que nadie recuerde nada positivo. Para Trump y sus seguidores, Barack Obama fue un demonio y por ende cada vez que la noticia se concentra negativamente en Trump se les hace urgente sacar o revivir un antiguo demonio. Para asegurar que el mensaje llegue sustentado se divulgan medias verdades que pueden ser interpretadas de diferente manera con la esperanza de que la audiencia compre la idea.


Según funcionarios de la Casa Blanca el nuevo reglamento o reglamentación no afectara todo lo acordado anteriormente incluyendo licencias corrientes hoteles. Tampoco va a ‘interrumpir transacciones existentes que han ocurrido (ya).’ El reglamento o reglamentación detallada es criticado duramente y está siendo vuelto a escribir por el Ministerio de Hacienda. El objetivo de esta nueva oferta política, según unos apuntes informativos en el plan, es empujar ‘el gobierno cubano a ampliar el desarrollo y la disponibilidad de más alojamiento, transporte y opciones de entretenimiento para viajeros estadounidenses permitiendo al espacio de sector privado cubano crecer y prosperar.’La política ha sido abrazada por Republicanos anti-Castro, incluso el senador Marco Rubio, que ha insistido mucho tiempo en relaciones más resistentes con Cuba y ha desacreditado el descongelamiento de relaciones con Cuba  del antiguo presidente Barack Obama en el 2014. Lo que si logro Trump fue quitar de la primera página de las noticias, la investigación de la que está siendo objeto

 

 

Por Magda Enríquez Callejas

 

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